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Cómo elegir un modelo de audífono sin equivocarse; la guía práctica que separa 'lo que te queda bien' de 'lo que te funciona'

Cómo elegir un modelo de audífono sin equivocarse; la guía práctica que separa 'lo que te queda bien' de 'lo que te funciona'
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''La elección no va de marca ni de la carcasa más pequeña: va de tu pérdida, tu oído, tu rutina y del ajuste profesional que lo acompaña.''

El “mejor” audífono no existe en abstracto: el adecuado es el que encaja con cada tipo de pérdida y las situaciones reales (ruido, teléfono, TV, trabajo, calle).

La decisión clave suele depender más de factores físicos que tecnológicos: cómo se coloca el dispositivo, qué tan fácil resulta manejarlo y si respeta las particularidades del oído en cuanto a ventilación, acoplamiento y comodidad.

La verdadera prueba de calidad no se da el primer día, sino en la existencia de una verificación del ajuste y un plan de seguimiento que permita afinar el uso en función de la experiencia y la adaptación cerebral.

En el desarrollo de este informe ha participado el Audiocentro Astorga, catalogado como uno de los centros referentes de Leon al pertenecer al Top 10 de los mejores centros auditivos de León, selección realizada por la plataforma audiológica GEA a través de La Guía del Audífono, el comparador oficial de centros auditivos y audífonos. 

20 de enero de 2026.- Elegir un audífono se parece más a elegir unas gafas bien graduadas que a comprar unos auriculares. Desde fuera, muchos modelos “se ven” similares; en la práctica, pequeñas diferencias en el tipo de adaptación y en el ajuste pueden cambiar por completo la experiencia: desde escuchar con comodidad hasta acabar dejando el dispositivo en un cajón por molestia, pitidos o falta de claridad. Por eso los especialistas insisten en una idea sencilla: primero se decide el “encaje” y el objetivo; después, la tecnología.

¿Se tiene más dificultad para oír o para entender?

La mayoría de personas señala que lo más complicado es entender, especialmente en ambientes con ruido. Este dato orienta la elección hacia soluciones que funcionen bien en conversaciones reales, y no únicamente en términos de volumen.

¿En qué escenarios se concentra la mayor dificultad auditiva?

Conviene hacer una lista realista de situaciones cotidianas: restaurante, reuniones, llamadas, televisión, calle, coche, trabajo, ocio... El modelo más adecuado será aquel que resuelva los tres escenarios más problemáticos, no necesariamente el que destaque en un folleto técnico.

¿Qué resulta fácil de manejar?

Factores como destreza manual, visión, uso de mascarilla, gafas, sudor, casco o pelo largo pueden influir significativamente. Un audífono con excelentes prestaciones pero que resulta difícil de colocar o mantener limpio, tiende a usarse menos con el paso del tiempo.

La decisión “invisible”: cómo se acopla al oído

Aquí es donde muchas elecciones se ganan o se pierden. No es lo mismo:

Detrás de la oreja (BTE/RIC/RITE): suelen ser versátiles y muy comunes. Parte del sistema va tras la oreja y el sonido llega al oído con un tubo o un receptor. Suelen facilitar mantenimiento y permiten distintos niveles de potencia.

Intraauriculares (ITE/ITC/CIC): van dentro del oído (más o menos profundos). Pueden ser discretos, pero no siempre encajan bien con todas las anatomías, necesidades de potencia o condiciones (humedad, cerumen, infecciones recurrentes).

Lo importante no es “lo pequeño”: es que el acoplamiento sea estable y cómodo. Un mal encaje puede provocar sensación de taponamiento, falta de claridad o realimentación (“pitidos”).

Tecnología que sí importa (y la que solo suena bien en anuncios)

Una forma práctica de entenderlo: hay prestaciones que marcan la diferencia en el día a día y otras que resultan secundarias según el perfil de cada persona.

Suele marcar diferencia si…

Se pasa tiempo en entornos ruidosos (bares, reuniones, calle): interesa contar con una buena gestión del habla en ambientes complejos.

Se realizan llamadas telefónicas o videollamadas con frecuencia: la conectividad puede ser útil, siempre que se integre de forma coherente en la rutina diaria.

Se utilizan los audífonos durante muchas horas: el confort, la estabilidad y los ajustes personalizados suelen ser más relevantes que funciones adicionales que rara vez se utilizan.

No siempre es decisivo si…

Se prioriza únicamente lo “más moderno” sin haber definido primero las situaciones reales de uso. En muchos casos, un modelo más sencillo, pero bien adaptado ofrece mejor resultado que uno más avanzado mal configurado.

La prueba de fuego: cómo saber si está bien adaptado

Muchos usuarios salen de la primera prueba pensando “oigo raro” y eso, hasta cierto punto, es normal: el cerebro necesita reentrenarse. Lo que no es normal es que no haya un método para comprobar el ajuste.

En la práctica clínica, las guías profesionales recomiendan verificar la adaptación con medidas objetivas en el oído (mediciones en oído real/REM), porque cada canal auditivo es distinto y un ajuste “promedio” puede quedarse corto o pasarse.

Una pregunta muy útil que puedes hacer:

 “¿Cómo vais a comprobar que la amplificación que recibo es la adecuada para mi audiometría y mi comodidad?”

El seguimiento no es un extra: es parte del tratamiento

Un audífono no es un “pon y listo”. La propia Organización Mundial de la Salud describe la atención con audífonos como un proceso que incluye evaluación, candidatura, adaptación/mantenimiento, consejo y seguimiento.

 Y en revisiones internacionales se subraya que el seguimiento temprano y la posibilidad de ajustes son claves; se citan ventanas de control en las primeras semanas/meses (por ejemplo, alrededor de 2 semanas y 2 meses) para consolidar adaptación y corregir problemas.

En la vida real, esto suele traducirse en: ajustar el volumen, afinar la claridad, reducir molestia de ciertos ruidos, mejorar rendimiento en restaurante y revisar el acoplamiento.

Errores típicos al elegir modelo (y cómo evitarlos)

Elegir por estética y no por uso: “que no se note” pero luego no se tolera o no rinde en ruido.

Confundir más volumen con más comprensión.

No planificar el mantenimiento: limpieza, filtros, humedad, carga/pilas.

No contar con el “periodo de cerebro”: los primeros días pueden sonar extraños; lo importante es que haya ajustes y mejora progresiva.

No revisar cambios: la audición puede evolucionar; el modelo y la programación deben acompañar.

Cuando consultar (y cuándo no esperar)

Conviene pedir valoración audiológica si:

La dificultad para entender conversaciones se repite, sobre todo en grupo o con ruido.

Hay zumbidos persistentes, sensación de taponamiento frecuente o fatiga al conversar.

Existe un cambio brusco de audición, dolor intenso, supuración o vértigo importante (en ese caso, cuanto antes).

Consejo del centro: Desde el Centro Auditivo Astorga se recomienda elegir el modelo siguiendo una lógica clara: primero identificar las situaciones críticas del día a día y las necesidades de comodidad personal; después, asegurar que el audífono se ajusta correctamente al oído y al estilo de vida mediante una verificación técnica y un seguimiento profesional continuado.

Para más información: www.guiadelaudifono.com

GRUPO AUDIOLÓGICO GEA

Jose Antonio Cortazar

[email protected]

ED

Equipo de Redacción